Desde que comenzaron los efectos del huracán Rachel en Nayarit, hemos dado seguimiento permanente a lo que ocurre en las comunidades. Hoy, mi esposa, la doctora Beatriz Estrada Martínez, y yo reunimos a los representantes de las instituciones estatales y federales que participan en este operativo para contar con un diagnóstico integral y dar instrucciones precisas para atender las necesidades de cada zona.

Hasta el momento no se reportan daños de gravedad. En algunos preescolares, centros de salud y hospitales ingresó agua, pero no se registran afectaciones mayores y los servicios médicos continúan funcionando. La infraestructura hotelera tampoco presenta daños.
A través del Sistema DIF Nayarit ya hemos entregado dotaciones alimentarias, mientras otras dependencias han trabajado en la limpieza de vialidades. Los equipos continuarán recorriendo las localidades y mañana reforzaremos la atención con colchones y enseres. Habrá además brigadas médicas, acciones de nebulización y abatización, así como créditos sin intereses para ramaderos y comerciantes afectados, con quienes hemos mantenido contacto directo.

El monitoreo de ríos y presas continúa, al igual que las medidas preventivas en las zonas de riesgo. Para una familia, perder sus pertenencias o ver afectada su fuente de trabajo no es un asunto menor. Por eso estaremos presentes, con atención directa y apoyos concretos, en cada comunidad que lo necesite.

